¿Cómo puedo amar mejor? una lectura post San Valentín
Ese regalo que diste, tiene que ver más contigo que con el destinatario.
Ha sucedido ya la fecha rosa del año, donde algunos parecen sentirse dadivosos, con más ganas de demostrar amor por los que son importantes, pero donde otros (gran mayoría) esperan ser consentidos, recibir, sentirse amados, cuidados.
Y hay de todo: hay quien vive esta fecha intensamente rodeado de gente (aún con todo y pandemia), quien prefiere una celebración más personal y quien de plano la rehúye.
Y seguro a estas alturas, post San Valentín, estás en cualquiera de estos dos bandos:
1) Estuvo genial: recibiste lo que esperabas.
2) Qué aburrido: esperabas más.
Yo he estado en los dos bandos. Es maravilloso estar en el primero. Pero cuando te toca el segundo, hay mucho aprendizaje. Este artículo, basado en lecturas de “La pasión por lo Imposible” de Osho, está dedicado a aquellos que se quedaron con la sensación de atraparse en el segundo bando.
Dice Osho: “Tu pregunta (¿cómo puedo amar mejor?) demuestra que jamás has probado el amor, y que intentas ocultar tu falta de amor con un deseo: amar mejor. No puedes amar menos, ni puedes amar más, porque no se trata de una cantidad, es una cualidad inconmensurable. El amor es suficiente por sí mismo, no necesita mejoras. Es perfecto tal y como es; no ha de ser más perfecto en ningún sentido. Es como los círculos, son perfectos; y si no son perfectos, no son círculos”.
Así que, hay dos lecciones aquí, tras ese San Valentín que te “quedó a deber”:
1. El amor es, o no es.
Si es amor, ¿por qué insistes en ponerte en modo “a ver qué me dan”? ¿no deberías sentirlo y compartirlo? Si sientes que esperabas más, la clave está en no esperar, sino dar primero… y todas las veces que se pueda. Entonces, ¿ya amas, ya te estás experimentando a ti mismo? ¿ya sentiste el gozo de desbordarte con la experiencia de ser tú, y luego compartirla? Esa es la mejor forma de inspirar a los demás.
Cuando le dices a alguien “te amo”, ¿te has parado a pensar lo que quieres decir? Osho dice que, si realmente quieres conocer el amor, te olvides del amor y mejor recuerdes por ejemplo la meditación, volver a ti, cuidar tu jardín. El amor es una rosa en tu ser, pero tienes que preparar tu ser, disipar la oscuridad y la inconsciencia.
La próxima vez que quieras dar un detalle de San Valentín, hazlo principalmente por ti, por desbordar esa alegría que llena tu ser, acompañada de un enorme deseo de compartir. No para ver qué más hay para ti por parte de los demás.
Quizás te dijeron que era sano en cualquier relación mantener un balance, y volviste al modo “a como veo, doy”. Debes saber que estás aquí, en este plano, para que expandas tu capacidad de dar paso al amor, por encima del ego… a quien sea, como sea, en los términos que sea. Habrá que practicar más el arte de dar sin esperar. El amor es una recompensa y hay que reconocerla y estar preparado para recibirla. ¿Por qué buscas la recompensa primero?
2. Conviértete en emperador
También dice Osho: “Conocer tu naturaleza original es el comienzo de una vida de amor. Podrás dar amor porque no es algo que se agote, porque es inconmensurable. Cuanto más des, más capaz serás de dar”. Y esto lo hemos leído en muchos otros autores.
Lo mejor que podría pasarte este febrero, es haber tenido un San Valentín como el clasificado en la segunda opción. Porque te abrirá los ojos a la realidad que sí importa: dar y compartir lo que nunca se termina, el verdadero amor. Tienes esa capacidad, todos nacimos con ella. Volver a este estado es el reto.
Lee esto: “La mayor experiencia de la vida es dar sin condiciones, sin esperar ni siquiera el gracias. Por el contrario, el amor verdadero, auténtico, siente agradecimiento por la persona que ha aceptado su amor.. podría haberlo rechazado. Cuando empieces a dar amor con un profundo sentimiento de gratitud hacia cuantos lo aceptan, te sorprenderá ver que te conviertes en emperador, que dejas de ser un mendigo que va pidiendo amor”.
Aquí viene lo duro: “Los mendigos se van pidiendo amor unos a otros, se frustran y se enfadan porque no les llega el amor. El amor pertenece al mundo de los emperadores, y eres emperador cuando estás tan lleno de amor que puedes darlo sin condiciones”.
¿Te han dicho que hay que seleccionar a quién le das tu amor? lo que plantea Osho no es a quién se lo das, sino que la alegría misma de dar es tan grande que ¿a quién le importa quién va a recibirlo
Conclusión de los verdaderos regalos de San Valentín: llénate de amor, y después vendrá el compartir, y luego la gran sorpresa: a medida que das, empezarás a recibir de fuentes desconocidas; cuanto más das, más obtienes y la vida se transforma en una auténtica danza de amor.
Ya sea que hayas estado en el bando uno o en el dos, este artículo sólo te invita a que veas que aquél regalo que diste (y no me refiero sólo a lo material), tiene que ver más contigo, con tu capacidad de dar, que lo que tiene que ver con el receptor.
¿Sabes qué es lo mejor? Que lo mismo opera en los negocios. Que los negocios trascendentes empiezan a basarse cada vez más en este precepto. De la misma forma en la que ves que puedes transformar tu relación de pareja, de padre, de hijo, pensando en esto, en la misma forma podrías llevar al siguiente nivel la relación que tienes con tus clientes.
¿Te atreves a romper el esquema clásico?